La fuerza mecánica que genera el eje del motor depende principalmente del voltaje, no del amperaje. Si el voltaje se reduce a la mitad, la fuerza del motor disminuirá a solo una cuarta parte, ya que la relación no es proporcional. Esto significa que una caída de voltaje afecta significativamente el rendimiento del motor.
Si tu motor no puede con la carga, lo primero que debes sospechar es una baja en el voltaje de alimentación.
Por otro lado, la corriente (amperaje) es demandada por el motor según la carga que esté soportando. Un motor sin carga apenas consume corriente, ya que esta solo aumenta en función de la resistencia mecánica que enfrenta.

Si notas que tu motor está consumiendo demasiado amperaje, las causas más probables son:
Exceso de carga mecánica
Un problema interno en el motor (bobinas en corto, desgaste, etc.)
Obstrucciones o fricción en el sistema mecánico acoplado
El variador de frecuencia rara vez es el problema en estos casos.
Si trabajas con motores eléctricos, es recomendable adquirir un amperímetro de gancho ((Tenemos amperímetros de gancho económicos, llámenos). Mide la corriente del motor a plena carga periódicamente y anótala para compararla con el tiempo. Esto te permitirá detectar posibles fallas eléctricas y mecánicas antes de que se agraven.
Recuerda: la corriente que consume el motor depende directamente de la carga que le impone tu proceso.